martes, 10 de enero de 2012

El fin de los festejos

Hoy, a un día de mi cumpleaños, y a cuatro días de la Noche de Reyes, los festejos navideños quedaron clausurados en mi casa. No hay necesidad de esperar a la fiesta de la Candelaria para quitar los adornos como normalmente se hacía porque actualmente se hacen a un lado las costumbres y la temporada navideña empieza mucho más temprano. Apenas se está poniendo ya sea el altar de muertos, o las calabazas de Halloween o el improvisado templo satánico o lo que sea que ustedes hagan a finales de octubre cuando la norma social exige que se vaya poniendo el arbolito y las casas tengan más luces artificiales que un casino barato.  Por lo tanto, si uno ya tiene los adornos navideños puestos durante todo noviembre y todo diciembre, es natural que para principios de enero uno ya no quiera saber nada de Santacloses, ni Rodolfos, ni lucecitas y otras cosas afines.
 Curiosamente  en mi casa no pusimos los adornos hasta después de la primera semana de diciembre y aún así quitamos las cosas demasiado rápido, tal vez se deba a que la temporada navideña que nos tocó vivir esta vez fue memorable pero paradójicamente muchos no quisiéramos pensar demasiado en ella.

Los primeros en irse fueron los personajes del nacimiento. Rápidamente quienes antes se habían visto rodeados de luces y heno fueron colocados entre la seguridad del hielo seco y posteriormente dentro de una caja donde no volverán a ver la luz del día hasta dentro de 10 meses o más. Casi hasta sentí lástima por ellos.
Luego le tocó el turno al arbolito al que desnudé diligentemente. Por desgracia no hubo saldo blanco durante esta operación. El señor Isaac Newton y su despiadada ley de la gravedad le cobró factura a una inocente esfera que se hizo pedazos contra el suelo. La finada fue barrida del suelo y  tirada con honores a la basura. 
Lo más difícil de desmontar el arbolito fue quitar las luces y guardarlas. Es increíble que con todos los logros que ha alcanzado la humanidad en materia de ciencia y tecnología nadie haya inventado luces que se enrollen y se desenrollen solas sin que se enreden demasiado, tengo entendido que no soy la única persona a la que le da flojera enrollar los foquitos, al que invente ese sistema deberían de darle un premio Nobel o algo. 

                                                                                                    Donald entiende mi sufrimiento.

La “Operación Grinch” para quitar todos los adornos navideños fue todo un éxito y se hizo mucho más rápido de lo que pensé, probablemente porque esta vez no adornamos tanto, lo cual es bueno porque al menos no estamos como algunos vecinos cuyas casas iluminadas pueden verse a kilómetros a la redonda. Por otro lado me resultó algo triste que la época navideña no haya sido tan festiva para nosotros. Propongo que para este año pongamos los adornos desde mediados de noviembre y en vez del “Maratón Guadalupe-Reyes” celebremos el “Maratón Revolución-Guadalupe-Reyes-Cumpleaños-Candelaria-14 de Febrero-Bomberito Juárez”. O podemos hacerlo más largo todavía, es más propongo que nos quedemos llenos del “espíritu navideño” todo el año y todos los años porque eso de estar quitando y poniendo lucecitas es una auténtica lata.

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